martes, 6 de agosto de 2013

Regicidio

Cuando  han caído las cabezas de los reyes, el resultado no ha sido que los palacios se derriben, sino que cambien de inquilinos.

sábado, 20 de julio de 2013

Dante



No sabía que sus ojos estaban al fondo del abismo, esperándome con su luz metálica.

No calibré la profundidad de estas aguas oscuras y su urdimbre de algas pegajosas.

No recordé que aquí, en esta remota morada, habita el silencio como un bloque de hielo prehistórico.

El olvido y la audacia me empujaron al descenso, igual que mi maestro florentino.

Y, después de las tempranas sombras, alcanzado el primer círculo y casi perdida la esperanza,

sereno, vislumbré al final del pasadizo

la luz que allí sabía, desde siempre.

sábado, 1 de junio de 2013

Soneto del amor caníbal



Amor es antropófago apetito,
hambre que no sacia su querencia.
sed que no apaga su carencia
de sequedad de páramo infinito.

Amor es cosa de pobreza hambrienta,
de pigmeo febril -barbarie y lanza-.
Sólo apaga su ardor si se apacienta
su gástrica acidez con tu pitanza.
Digestión es la dulce maravilla
de tu luz; alimento es tu caricia,
y  sabroso festín, el labio tuyo.

Comestible materia es tu mejilla,
y el maná de tus ojos, la delicia
que, caníbal de luz, entera engullo.

jueves, 30 de mayo de 2013

Occidente

Dentro se escuchan los acordes de Mozart y los versos de Valéry. Pero esto no es  el mundo: sólo un salón pequeño y confortable. Fuera, en el inmenso páramo, los bárbaros afilan sus armas.

lunes, 20 de mayo de 2013

Para los nacionalistas

En el ensayo de Ernest Renan ¿Qué es un nación? (discurso pronunciado en la Sorbona en 1882) se lee, entre otras otras cosas, esta frase que parece pensada para nuestros nacionalistas: "la esencia de una nación es que todos los individuos tengan muchas cosas en común y que todos hayan olvidado muchas cosas".

lunes, 1 de abril de 2013

Epitafio

Qué solidez de piedra consumada
qué avaricia de pájaros estólidos
tanto morir para vivir apenas
envueltos en plumajes funerarios

cuánto silencio y trazo cuánta insidia
veneno de luciérnagas silentes
que destilan cal y tierra disecada
y sudan pestilentes elixires

qué cándida blancura de las letras
que cuentan las palabras como dientes
y ese fulgor de mármol retraído
gruta y útero de estalactitas ciegas

cuánto amor abonando los helechos.

martes, 19 de marzo de 2013

Me gusta / no me gusta

Me gusta el papa Francisco y su jesuitismo franciscano (o su franciscanismo bien razonado y nada rupturista). Lo no que  me gusta es que Hans Küng o Leonardo Boff comiencen a aplaudir. 

De un libro de mi infancia recuerdo un poema que decía: 

                             Guarde para su recuerdo
                             esta sentencia, el autor: 
                             si el sabio no aplaude, malo; 
                             si el necio aplaude, peor.