lunes, 10 de mayo de 2010

Al cumplir los cincuenta

Chesterton pensó, como Whitman, que el mero hecho de ser es tan prodigioso que ninguna desventura debe eximirnos de una suerte de cómica gratitud

Borges


No sin humor, con una pizca
de caridad para conmigo mismo
(que ahí -dicen- empieza ese negocio)
quiero decir que en nada me desdigo
de mi vida: esa sarta interminable
de errores, trompicones y esperanzas.

Y digo que he aprendido con los años
que el tiempo es un néctar delicioso
cuyo sabor aumenta en la escasez.

Heme aquí, sumido en la inocencia
del niño que recibe su regalo
que sabe inmerecido. Risa grata
responde a su donante. Gratitud
asombrada, un poco cómica quizá.

jueves, 8 de abril de 2010

Reloj de arena


El paso de tiempo es un agua subterránea,
una materia amorfa e intocable.
Cría algas lentísimas y flores transparentes.

Tienen tus años su número y su abismo,
como el poso de un vaso que vislumbra
su fondo ya, mientras los labios besan
el líquido restante y delicioso.

Oh instante brevísimo y eterno.
Pez escurridizo, reflejo de una plata
que brilla en su presencia y se diluye
en la profunda sima de la nada.