domingo, 29 de abril de 2012

Álora





Castillo y muertos: el pasado
pesa sobre nuestros huesos centenarios
como una losa: años,
romances, lanzas herrumbrosas, viejos
papiros y fotos color sepia,
tantas palabras perdidas y encontradas
en cualquier rincón de una memoria
con forma de empinada callejuela.

Cercada por la nueva luz que acecha,
cada piedra antigua tiene la dureza entrañable
de la carne que siente como el tiempo la arrastra.

Andamos por tus calles empedradas
y oímos el ceceo de tu gente
y aprendemos para siempre la lección
de saber mirar la vida con el suave
desdén de un señorito arruinado
y con la sabia calma que tienen los olivos.

lunes, 9 de abril de 2012

Anti-oda a mi sombra

Sucede que me canso de mi sombra,

correosa y amorfa como un chicle,

voluble y pegajosa como el humo.

Sucede que me cansa ser materia,

argamasa de átomos: los mismos

que la taza del váter o la rosa;

y que la luz rebote en mi sustancia opaca;

y que genere estas horribles sombras

que me cansan y acompañan para siempre.

sábado, 10 de marzo de 2012

Albert Schweiter: la civilización



Es asombroso que un científico, filósofo y músicólogo como él, se dedicarara a cuidar leprosos en el fin del mundo; pero me parece más asombroso que, en medio de tanto desorden y desgracia, siempre mantenga ese aire de educado médico de familia, con su camisa impoluta y su inevitable pajarita.



jueves, 1 de marzo de 2012

Teología pedestre


* El cielo: lugar donde se resolverán todas las contradicciones.


lunes, 27 de febrero de 2012

Soy su sombra


Penetra el tiempo en mí como una daga

punzante de dolor / pero no hay

otro camino al ser porque es el tiempo

mi sustancia propia / la efímera cadena

que a la vida me ata / soy su sombra.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Leonardo

Cierta ironía que observo en tu cabeza erguida,

recién salida de la concha después del sueño,

es la lejanía con que el sabio mira a las hormigas,

la lentitud de quien sabe la muerte congelada.

Por todo alimento, una ración de insectos diminutos,

y un estrecho horizonte de orillas fangosas.

Entre el agua y la piedra transcurre tu existencia,

que envidio de entre todas las de los seres terráqueos.

Pienso: si la dicha existiese, esto sería,

oh estoico amigo, Diógenes acuático.


sábado, 17 de diciembre de 2011

El poema


El poema es un eco.

Una flor yuxtapuesta.

Un sonido de grutas sin liquen.

Una perla que oculta cadáveres.

Una herida en formol disecada.

El poema es un agua.

Produndez. Turbiedad. Cañerías

de sangre a presión y diástole.

Un tampón de saliva reseca.

Lengua y labio. Arena y desierto.

El poema es un fuego.

Mil cerillas o dedos palposos.

Combustión que se arde a sí misma.

Un calor gaseoso en la pelvis.

La bombilla que alumbra mi nada.