jueves, 8 de abril de 2010

Reloj de arena


El paso de tiempo es un agua subterránea,
una materia amorfa e intocable.
Cría algas lentísimas y flores transparentes.

Tienen tus años su número y su abismo,
como el poso de un vaso que vislumbra
su fondo ya, mientras los labios besan
el líquido restante y delicioso.

Oh instante brevísimo y eterno.
Pez escurridizo, reflejo de una plata
que brilla en su presencia y se diluye
en la profunda sima de la nada.

viernes, 26 de marzo de 2010

Historia de la Filosofía



En el limbo Sartre y Leibniz
discuten la bondad del mundo.
Cae la tarde triste y la ceniza
del cigarro me ensucia la corbata
-grises átomos, materia contundente,
este polvo que serán tus huesos.
Santo Tomás combina su infinito
ábaco de piezas desmontables.
El café me quema la garganta
y maldigo, impío, a quien lo hizo.
Spinoza en su latín celoso
recuerda que todo es Uno y Falso.
Ya te dije que dolor es la existencia
y combustión, su íntimo latido.
Con cara de sepulturero, Heidegger,
enarbola su ser-para-la-muerte.
Tanto circo metafísico distrae
la modorra de esta tarde.
Abejorros ilustres, zumbonas calaveras,
huecas palabras sin mundo...

lunes, 15 de marzo de 2010

Soneto del amor salvaje

Poema encontrado en una papelera, en un papel arrugado y roto. Va firmado con un pseudónimo que seguramente responde al nombre de algún solitario misógino y reprimido. Presenta algunos problemas de crítica textual:

a) Al verso 10, torpe a todas luces, le sobraba alguna sílaba, por lo que he tenido que suprimir "una" antes de "gata".

b) La palabra "empantanan" (verso 9) quizá fuera "espantan" u otra de fonética similar; pero estaba casi ilegible, cubierta por un chicle. No estoy seguro de haber hecho la lectura más correcta.

Quiero tocar tus uñas y tu pelo;
lamer tus cicatrices; horadar
con mi dedo meñique el agujero
secreto de tu oído. Quiero hallar

el olor de tus pies si andan descalzos,
la tibieza del pis que cae a chorros.
Quiero untar mi saliva en tu regazo
como gata que lame a sus cachorros.

Me empantanan tus flujos y reflujos
en olor, sabor, color, ardiente sangre.
Me sumo en el instinto hasta el embrujo
de transformar mi ciego amor en hambre

y en sed y en digestión: deseo loco
y caníbal de comerme lo que toco.

Ermitaño

martes, 9 de marzo de 2010

Teoría del conocimiento

Comprendo la fina cintura de la abeja
y el oscuro orgullo de los pelos de la axila.
Quiero saber la sombra de la arena,
la música que ocultan los guijarros,
las uñas de los muertos sin estatuas.
Puedo contar los números adúlteros
y medir el ángulo esquizoide
que sostienen las cúpulas masónicas.
Ilumino el silencio de los astros,
sencillo como un niño en su merienda.
(La clave está en la luz, en la armonía
de los átomos con ánima platónica).

¡Nada como vivir para ser sabio!

jueves, 18 de febrero de 2010

Jazz

El sonido triste, repetitivo y ronco, con ritmo de contrabajo, se mueve con un automatismo meticuloso, sin mirar a los lados. Avanza incesante hacia el abismo del grito; pero no cae. Parece que va a dar el último paso y... vuelve. Vuelve al principio, con la experiencia de ir a ningún lado, de dar vueltas sonámbulas. Y con una certeza aprendida: el tiempo no existe.

domingo, 14 de febrero de 2010

A cierta edad

uno lo empieza a comprender más tarde

Jaime Gil de Biedma

A cierta edad la vida va adquiriendo
el sabor agridulce del fracaso.
No existe la utopía: ya lo sabes.
El amor es un tropo literario,
un ligero cosquilleo en los sentidos.
Te engañaron las metáforas que arden
en la carne y la luz; y tu soñaste.
Enfriada el ascua de este engaño,
apagado el calor de la esperanza,
queda ahora el esfuerzo de menguar
el tamaño final de la derrota.

lunes, 1 de febrero de 2010

Lugar secreto

Donde sábanas blancas son manchadas
de carmín y deseo. Donde zumban
minúsculos insectos amorosos.
Donde el sudor y el semen se congelan
en la gélida noche del olvido.
Donde se abre el tacto a otro misterio
más hondo y más oscuro que la carne.
Donde secretamente solo moras.