lunes, 1 de abril de 2013

Epitafio

Qué solidez de piedra consumada
qué avaricia de pájaros estólidos
tanto morir para vivir apenas
envueltos en plumajes funerarios

cuánto silencio y trazo cuánta insidia
veneno de luciérnagas silentes
que destilan cal y tierra disecada
y sudan pestilentes elixires

qué cándida blancura de las letras
que cuentan las palabras como dientes
y ese fulgor de mármol retraído
gruta y útero de estalactitas ciegas

cuánto amor abonando los helechos.

3 comentarios:

  1. Precioso pesimismo.

    ¿Para qué "destilan" tus poesias habitualmente tanto pesimismo vital?

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    1. Pues no lo sé, Juan. Yo escribo y sale lo que sale.

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  2. Es que amigo Tomás me llama la atención que en tiempos mozos me reclamaras mi "unamunismo vital" (que ya por cierto no comparto) y ahora en la madurez de ambos, tus poesias tengan ese sentido tan trágico y desgarrador.
    Por cierto eso de "yo escribo y sale lo que sale" tiene para mí un tinte de asociación libre que refleja ¿lo inconsciente o lo consciente? (o ambos)

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