sábado, 17 de diciembre de 2011

El poema


El poema es un eco.

Una flor yuxtapuesta.

Un sonido de grutas sin liquen.

Una perla que oculta cadáveres.

Una herida en formol disecada.

El poema es un agua.

Produndez. Turbiedad. Cañerías

de sangre a presión y diástole.

Un tampón de saliva reseca.

Lengua y labio. Arena y desierto.

El poema es un fuego.

Mil cerillas o dedos palposos.

Combustión que se arde a sí misma.

Un calor gaseoso en la pelvis.

La bombilla que alumbra mi nada.

1 comentario:

  1. Eco, agua, fuego...
    En suma, una tormenta
    que no puede ignorarse,
    como el dolor, tal vez una tremenda
    fe de vida.

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